JAMAS
Esa frase tan coloquial con la que se
comienza una conversación es para Franklin Manriqueño un arma de doble
filo, porque puede dar para que una persona hable y hable sin parar.
"Siempre hay algo que contar -asegura-. Así
sea sobre el ultimátum que dio la novia o el dilema que tiene un
estudiante de una universidad pública, como yo, entre ser beligerante o
indiferente".
Y eso precisamente es lo que él hará por un
buen tiempo: contar. Durante dos meses estará con 12 ciudadanos de
Bogotá narrando historias relacionadas con la ciudad. En su caso, al
igual que Luz Marina Ramírez, Eucaris Olaya y Luisa Ciro, tendrá la
ayuda del crítico de televisión y profesor Ómar Rincón para elaborar el
relato.